
La publicidad massmediática, al menos tal como la conocemos hoy, tiene algo inescapablemente perverso en su funcionamiento. Se trata básicamente de esto: empresas necesitadas de apelar a todos los recursos a su alcance para colocar sus productos en mercados que ya suelen estar saturados de ellos. En su afán de lograrlo, mentir, insultar, amenazar, segregar y apelar a todo tipo de disvalores están por supuesto entre las posibilidades. Así aparecen las publicidades que a casi cualquier persona sensata le molestan: Gerardo necesita un celular para no ser un boludo, Doña Rosa necesita puertas triplemente blindadas en su casa para que no la afanen los negros, vos necesitás tal o cual bebida alcohólica para conquistar al sexo opuesto, etc. Pero no todas las publicidades son así, claro. Otras apelan a hacer chistes en relación al producto (inclusive, algunas raras veces, hasta puede que por un accidente cósmico apelen a hacer un chiste que cause gracia), o a mostrar cosas que nada tienen que ver con él (culos, por lo general), o inclusive a criticar a las publicidades anteriormente mencionadas, a dar mensajes de paz y amor a la naturaleza, a los abuelos y a los niños, a la familia, los amigos, las razas todas y el prójimo en general. "¿Y entonces, por qué decís que sí o sí tiene que haber algo de perverso, nabo?" Porque, básicamente, están apelando a todas esas cosas, por más nobles que sean, para venderte algo que nada tiene que ver con ellas. Benetton puede llenarse de dólares en nombre de la ecología, Sprite en nombre de la autenticidad, Nike del jogo bonito y Mc Donalds del software libre, ¿qué importa?
Se dice que en la guerra la primera víctima es la verdad. La lógica detrás de la afirmación es que, como cada bando quiere ganar, hará todo lo posible por convencer a cuantos pueda de que es el bando bueno y por ocultar cualquier información inconveniente para sus intereses o difundir otra que sí le convenga, sea cierta o falsa.
La lógica de la publicidad en el circuito económico es la hacer que el producto parezca cuanto más útil / bueno / bello / necesario / deseable sea posible. La forma ideal en que el dueño de una empresa podría medir la efectividad de su departamento de marketing sería con una simple formulita que comparara el valor real del producto (o, si prefieren, el percibido antes de lanzar la campaña) con el percibido luego. Cuanto más se logre inflar esta diferencia, más efectivo será considerado el departamento. El diseño de cualquier departamento de publicidad estará hecho entonces en función de eso, que será su única razón de ser.
No es difícil ver el paralelismo. (¡se venden libros haciéndolo! No estoy inventando nada)
Como cada empresa quiere ganarle a la otra, éstas harán todo lo posible por convencer a cuantos puedan de que sus productos son los mejores, y por ocultar cualquier información inconveniente para sus intereses o difundir otra que sí convenga, sea cierta o falsa. ¿Las mentiras generarán víctimas? Posiblemente, pero bueno. En toda guerra hay daños colaterales.
Ahí la tenemos a mi abuela, con su celular comprado hace 7 meses, desde el cual ha hecho un total de 0 (cero) llamadas, y recibido exactamente la misma cantidad. Dinero bien gastado, sin dudas, si uno cree religiosamente que el mercado no se equivoca.
Engañar es una industria lucrativa y necesaria para que la rueda gire aceitada. Y no es que sea culpa del que allí labura, de más está aclarar. De hecho esa persona podrá poner esfuerzo y buenas intenciones para que los mensajes que de allí salgan sean lo menos idiotizantes, discriminadores, engañosos o lo que sea, y estará bien de su parte si lo hace, pero la lógica de fondo parece mucho más difícil de subvertir: la publicidad se trata de crear ilusiones, y cuánto mejor sea ese mundo ilusorio que la realidad, siempre que el receptor se lo crea, mejor.
Y bien, yendo entonces al punto: ¿Qué debo pensar entonces cuando la campaña del hoy presidente de Estados Unidos es premiada como "la mejor del año" por la Asociación Nacional de Publicistas, superando a titanes del marketing como Apple?
La campaña fue muy efectiva desde el punto de vista de estos muchachos, seguro. Pero ya vimos cuál es su punto de vista: cuanto más se aumente el valor percibido de lo que se quiere vender, mejor. ¿Cuánto se aumentó el valor de Obama a los ojos de los millones de tipos que bienintencionadamente le creyeron a su promesa de "cambio"?
Lo primero que hay que notar es que para mucha gente la idea de "cambio" encarnada por Obama es algo muy vago, porque sus palabras y los comerciales que lo publicitaban fueron en general vagos y ambiguos. Así, cada votante puede adherir a los significantes "cambio", "esperanza", "fe" y otros que se revolearon, su propio significado, y terminar sintiéndose identificado con el candidato, aunque ese significado imaginado esté bastante distanciado de lo que en realidad Obama propone en su letra chica, o lo que termina haciendo.
Una de las ideas circulantes era que Obama era un candidato "anti guerra". Había criticado la invasión a Irak, dicen, y eso entusiasmaba a muchos de sus simpatizantes. ¿Pero qué clase de crítica hizo a la guerra? En realidad nunca se opuso a ella, y la apoyó desde el principio, confirmándolo con sus votos en el senado. Pero llegó un punto en el que los planes estadounidenses en Irak empezaron a frustrarse por la resistencia iraquí, y entonces buena parte de los demócratas que habían apoyado esta invasión completamente ilegal, incluyendo a Barack, empezaron a decir que bueno, en realidad se cometieron errores, bla bla bla. Tomaron distancia. Aunque no la suficiente como para que Obama se resistiera a decir, cuando lo corrían por derecha en las entrevistas pre-electorales en Fox News, que la escalada realizada hace un par de años por el gobierno de Bush de este crimen que ya se cobró un millón y medio de muertos fue un "éxito más grande que lo que jamás hubiéramos soñado". Aún así, siguió siendo visto por sus votantes progresistas como un tipo opuesto a la guerra. ¿Qué hizo Barack cuando llegó a la presidencia? Postergar la fecha de retirada de Irak establecida por Bush, ¿y qué más hará?, apuesto que tampoco irse del todo en el 2012 que ahora es la teórica fecha de retirada. Esto sin mencionar que aumentó la cantidad de tropas en Afganistán (cosa que habría prometido en la campaña, como parte de este glorioso "cambio") e invadió de paso Pakistán, además de presentar el presupuesto militar más alto de la historia mundial.
Se decía que Obama iba a recuperar la capacidad de "diálogo" de Estados Unidos con el mundo, arruinada en teoría por Bush. Si bien es cierto que el primer mandato de Bush había sido un pico de confrontación de Estados Unidos con todo lo que lo rodeara y no le respondiera "sí querida" (incluyendo la ruptura con Naciones Unidas y la OTAN para invadir Irak por ejemplo), en el segundo las cosas se habían calmado un poco -sin por eso abandonar su histórico standard injusto y delirante-. Con respecto a este segundo mandato de Bush, es difícil en contrar cambios sustanciales.
Fue en ese mandato donde hubo un pico de tensión entre el Estado liderado por el gobierno republicano e Irán. Hoy se le dice a Irán que debe abandonar sus planes nucleares, aún cuando no está demostrado que esté buscando tener armas atómicas, mientras los aliados de EEUU y Estados Unidos mismo pueden unilateralmente cagarse en esto y en los tratados de no proliferación nuclear con los que Irán sí cumple. Obama mantiene, de hecho, que "no descarta ninguna opción" con respecto a Irán, es decir que no descarta atacarlo porque sí debido a sus inexistentes armas que tan preocupados están por encontrar. No sé por qué esto me suena conocido, parecido inclusive a lo que hicieran Jorgito Arbusto en su primer mandato y sus antecesores demócratas contra un país de similar nombre. Hoy ya se discute acerca de la necesidad de "sancionar" a Irán, como se hizo criminalmente con Irak en su momento, prohibiendo el ingreso al país de boludeces tales como medicamentos.
¿Y quién fue el presidente de Estados Unidos durante esas sanciones? Bill Clinton, marido de la hoy funcionaria de primera línea del gobierno de Obama, Hillary, esa bella mujer que tiene la cara lo suficientemente dura como para decir que el problema actual en Irak es que "los iraquíes fracasaron en la oportunidad que les dio el ejército estadounidense de construir una democracia, y tienen que hacerse responsables".
Pero estábamos hablando de los parecidos con los republicanos, no con anteriores adminsitraciones demócratas, así que volvamos. ¿Quién recuerda cuando, una vez que se verificó que no había ninguna "arma de destrucción masiva" en Irak, las excusas para la guerra empezaron a cambiar retroactivamente? De repente fue porque "Irak tenía conexiones con los perpetradores de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cosa que también se demostró falsa. Entonces se dijo que la cosa era derrocar al (antes aliado, ahora malvado) Saddam. Y cuando se lo derrocó que era "consolidar la democracia". Y ahora creo que es "promover los valores modernos occidentales" o algún verso parecido. Bien: en Afganistán está pasando algo similar. Inicialmente se decía que el objetivo era agarrar a Bin Laden y destruir los campos de entrenamiento de Al Qaeda en la región luego del 11 de septiembre, pero ahora cuando se ve que la guerra no parece tener demasiado que ver con esto el objetivo pasa a ser "luchar contra el fundamentalismo talibán", "instaurar/defender la democracia" (pese a que el último presidente apoyado por EEUU ganó con un escandaloso fraude) y "combatir las drogas". No queda muy claro exactamente qué significaría para Estados Unidos ganar la guerra, así que bien podrían quedarse toda la eternidad en Afganistán hasta que se cumplan estos vaporosos y cambiantes objetivos.
El argumento de que al menos el discurso de Obama ha cambiado y es más proclive a invitar al diálogo y la construcción internacional de consensos que su predecesor se desmorona cuando uno analiza y compara los discursos y nota que son muchas veces lisa y llanamente indistinguibles.
Saliendo un poco del terreno internacional, otra de las demandas históricas de muchos demócratas es la de reformar el desastroso sistema de salud norteamericano, carísimo para el estado y los consumidores e inaccesible para millones que se quedan sin tratamiento alguno, un issue central para muchos votantes, que seguramente lo sería para mí también si yo votara. Muchos esperaban que sacar a los republicanos del ejecutivo reemplazándolo por quien fuera, sumándole a eso la mayoría demócrata en ambas cámaras del congreso, abriría las puertas para tal cosa. Bien: eso sucedió, pero el reemplazo fue un tipo que nunca se comprometió con la loca idea de que todo el mundo debe tener derecho a la salud y un partido que está más o menos igual de comprado por quienes hacen millones del negocio de negarle cobertura a la población que el republicano.
Aún así, la crisis era tal que algo había que hacer, hasta parte del sector empresarial pedía reformas porque demasiada gente estaba faltando al trabajo y la productividad estaba descendiendo debido al colapso de la salud, y eso por no mencionar el ritmo al que crecen los costos de los parches que el Estado pone al sistema por no solucionarlo, preocupante si se tiene en cuenta el nivel de endeudamiento del país.
Entonces algo se empezó a debatir, y hoy se habla efectivamente de una reforma. ¿Se propuso cambiar el sistema privado por uno público como en la amplísima mayoría de los países del primer mundo, donde la salud es como consecuencia mucho mejor y más barata? No, el presidente y varios senadores lo descartaron de arranque porque sería muy extremista, zurdo, feo, ajeno a los valores tradicionales del país de la libertad. ¿Al menos entonces crearía una opción pública para competir con la privada pero sin fines de lucro, cosa que la haría mucho más barata y obligaría a la privada a bajar sus precios para que no se le vayan todos los clientes a la pública? Naaah, dijeron las compañías de seguro y sus senadores comprados: ¡eso sería muy injusto para las pobres empresas! (sic) Así que no va a haber, y si hay se dice que será tratando de no hacerla tan barata (imagínense: salud barata, ¿qué horror, no? ¡Hay que evitarlo a cualquier costo!). Hmm... entonces, ¿reforma del sistema de patentes para abaratar los medicamentos? No fucking way, obviamente ellos también tienen su dinero hábilmente invertido en los partidos políticos. ¿Qué reforma se puede hacer entonces, ya que está prohibido siquiera negociar más o menos en serio con los responsables de los costos siderales de la salud? Claro que sí: ¡más parches costosos! Para que luego los republicanos, si llegan a aprobarse los parches, vean los crecientes costos y digan: ¿ven? ¡Tal como les dijimos, el Estado es ineficiente! ¿Para eso querían reformas? ¡Basta de salud pública! ¡Con Bush estábamos mejor! Y una pila de analistas y horas de campaña televisiva vuelvan a convencer a suficiente cantidad de gente de que tienen que volver los republicanos al gobierno, ahora más corridos a la derecha que nunca, para arreglar los despelotes de ese tremendo "zurdo" irresponsable de Obama.
Como dice Matt Taibbi, uno de los periodistas yanquis que vale la pena leer, "una de las reglas inmutables de la política en el congreso norteamericano es que los progresistas serán siempre cagados por sus propios líderes ni bien se les presente la oportunidad". Una vez más, parece que se está cumpliendo.
Así que quizás pase un plan, quizás no, pero ¿cuánta diferencia hará en el mediano plazo para los 40000 norteamericanos que mueren por año por falta de cobertura y los muchos más que mueren por mala cobertura, sin mencionar a todos los que sufren innecesariamente aunque de alguna forma sobreviven? ¿Cuánto tiempo más puede esperar por una reforma decente gente que se está muriendo hoy (como por ejemplo este blogger recientemente incorporado a la nueva sección angloparlante del sidebar)? Aparentemente, tendrán que esperar a que el sistema termine de colapsar, con todas las consecuencias que eso genere, para que a alguien se le ocurra replantearlo en serio.
Mientras tanto, que sigan los éxitos de la administración progresista que rescata con millones de millones de dólares sacados de fondos públicos a las empresas que causaron la crisis económica, que se niega a enjuiciar a los tipos que en el gobierno anterior cometieron los mismos crímenes por los que luego de la segunda guerra mundial se colgó a varios nazis (es decir: invadir un país sin justificación alguna), que se sigue considerando con derecho a imponerle sus deseos a cualquier país que se le antoje, que financia y apoya gobiernos criminales en medio mundo (Israel, Colombia, Egipto, etc.), y que tampoco siquiera -como podría decirse de europa- se preocupa demasiado por el bienestar de sus propios ciudadanos...
No sé ustedes, pero a mí me da la sensación de que se parece mucho a la Baby Malibú de siempre.
-¡Pero el sombrero es
¡Ah, entonces sí! ¡Qué "cambio" de la puta madre! Ya se nota en la atmósfera. Es la suave fragancia del perfume progresista. Aunque puede que no alcance para tapar el olor de la creciente pila de muertos.